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Tisney: el huarique de todos

Llegando al fin de semana recordemos uno de los lugares más concurridos de la vida nocturna de los cajamarquinos, “La Peña Tizné”, o Tisney para otros, es quizá uno de los huariques más populares en Cajamarca, son pocos los que no han ido y menos los que no quieren ir.

Víctor Tiznado, actual dueño del lugar, nos cuenta los inicios del huarique de todos.

Víctor Tiznado, propietario de la peña Tizné.

Hace más de 50 años su padre se reunía en compañía de las figuras más ilustres de Cajamarca, tales como hacendados, ganaderos, políticos, autoridades, artistas y otros. En aquel entonces el local se ubicaba en la calle Apurímac y era una casa que simplemente tenía los brazos abiertos para más de 40 personas que llegaban de visita, generalmente los fines de semana.

Luego de aproximadamente 25 años, se mudaron a la zona más céntrica de la ciudad, a sólo una cuadra de la plaza de armas, en el pasaje San Martín, donde continúan recibiendo a todos; eso sí, Don Víctor se reserva el derecho de admisión.

Con el tiempo, el lugar se hizo conocido entre amigos y familiares. Los primeros curiosos fueron los invitados por los mismos empresarios o políticos, luego los cajamarquinos y ahora se ha convertido en el centro de diversión que incluso recibe a muchos foráneos, quienes llegan a esperar sentados en la vereda para poder ingresar.

El laberíntico lugar está decorado bajo el especial gusto de Don Víctor, las paredes empapeladas de caricaturas de toda época, recortes de periódicos que por algún motivo él considera especiales,  pieles de animales, fotografías de cantantes como Pedro Infante, fotos de algunos famosos y figuras ilustres que han desfilado a disfrutar del local y la compañía. Los diferentes pasajes generan ambientes casi privados y te inducen además a una buena conversación.

Pero quizá el mayor atractivo del lugar son los macerados, creación del mismo Don Víctor Tiznado, sirven siete tipos de aguardiente: de aguaymanto y frutas, frutos secos, cedro, menta, hoja de coca, etc. El aguardiente es macerado con los demás ingredientes durante aproximadamente 15 días, no usa esencias o azúcar, pues en lo natural está el gusto. Además acompaña el licor con comida y caldos, generalmente para los caídos. Ojo la fruta sólo se la deben comer los valientes.

Macerado de aguaymanto en Tizné.

En días de carnaval tienes suerte de encontrar sitio, jóvenes y adultos concurren, ya sea terminando de jugar o de trabajar, para beber al menos una jarra de licor, disfrutar de la comida y sobre todo con la grata compañía de Don Víctor y familia que están atentos a los pedidos, preguntas y siempre con una anécdota en la punta de la lengua.

Es normal que el castellano se entrecruce con alemán, inglés, francés u otras lenguas extranjeras. Los visitantes son muchos y de todo tipo. Cuenta la historia que escritores como Manuel Ibáñez, solían sentarse compartiendo el aguardiente con la pena o la alegría;  que Virgilio Montoya comulgaba con el verso, como dice Don Víctor, y que es donde Santiago Aguilar siempre busca reposo.

Es de esos lugares que ya no hay, esa mística, esa decoración única y sin aparente sentido. Una casa antigua, que guarda historias en cada rincón, cada pared cargada de la emoción que cada comensal ha dejado plegada, cada historia que será secreto eterno entre la casa, Dios y sus protagonistas. Y tú ¿Ya has ido o vas a ir a Tizné? 

Gabriela Colina Jaeger, colaboró para este post. Las fotos son capturas de Cajamarca Online.

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