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Opinión

“Todos recibieron”: ahora escucharemos las defensas más insólitas y los cuentos más increíbles

Juan Carlos Díaz Sánchez

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No cabe duda que en nuestro país hemos sido testigos de escandalosos casos de corrupción, en donde, cada uno en su periodo, se han visto involucrados presidentes de nuestra débil República. No podremos olvidar el caso de los dólares MUC, en el primer gobierno de Alan García y luego el robo sin medida que se dio en el gobierno de Alberto Fujimori.

Pero nada como el sistema de corrupción creado por Odebrecht, sus empresas vinculadas y consorciadas. Esta empresa había logrado crear un sistema que empezaba desde el proceso electoral y no en un país, sino a nivel latinoamericano. El escándalo estalló en Brasil y luego como un juego de dominó los descubrimientos continuaron uno tras otro en otros países latinoamericanos.

Obviamente el Perú no fue ajeno a esta triste realidad. Marcelo Odebrecht, el manda más de la empresa que lleva su apellido, declaró que desde hacía mucho tiempo habían aportado a diversas campañas políticos y siempre de los principales candidatos presidenciales. ¿Por qué hacía estos aportes? Naturalmente para recibir favores después, favores que llegaban a través de sobrevaloración de obras, leyes acomodadas a la medida de las necesidades de esta empresa, facilidades para invertir, otorgamiento de la buena pro de grandes proyectos y por supuesto, entrada libre y directa a Palacio de Gobierno.

Pero Marcelo Odebrech dijo que los detalles sobre los aportes de campaña en Perú no los manejaba él sino un señor llamado Jorge Henriquez Simoes Barata, más conocido hoy como BARATA. Éste fue el hombre fuerte de Odebrecht en el Perú, por lo que se programó su interrogatorio en el Brasil para el 27 y 28 de febrero del presente año.

Barata confirmó la entrega de $300,000 para el partido de Kuczynsi, 200,000 dólares para APRA, el partido de García, 700,000 dólares para Perú Posible de Toledo, y más de un millón de dólares para Fuerza Popular de Fujimori.

Desde que se supo de estas aportaciones, todos los líderes políticos involucrados en este escándalo han salido al frente a intentar limpiar el poco honor que les queda. Así hemos escuchado los argumentos más insólitos y los cuentos más increíbles que jamás hemos escuchado, dignos de una gran película de sobornos y corrupción, con premio del óscar incluido.

Unos dicen que nunca recibieron dinero, que lo recibieron otros. Por más cercanos que sean esos otros, ellos no recibieron dinero. ¿Pero no se usó ese dinero en beneficio de ellos para solventar los gastos de campaña? Sí, pero eso no importa, ellos no recibieron directamente nada.

Por otro lado dicen que no hay ninguna prueba de la entrega de dinero. ¿Pero el testimonio de dos o más personas no es una prueba? Calor que lo es, pero para los involucrados no existe ninguna evidencia de corrupción o de aportes indebidos. Otros han intentado decir que se trata de una conspiración internacional para desestabilizar económicamente al Perú y que debemos tener cuidado con ello.

En todos ellos, el elemento común es la sinvergüencería, no les tienen nada de vergüenza para mentir o decir medias verdades, o mentiras con apariencia de verdad. Es una tristeza lo que está pasando en nuestro país, por eso necesitamos una nueva generación de líderes.

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Opinión

Los gastos del Congreso de La República

Juan Carlos Díaz Sánchez

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Uno de los grandes problemas que debe enfrentar el actual presidente Martín Vizcarra es la disminución en la recaudación tributaria, que a decir del Ministro de Economía, habría bajado en tres puntos en una década (La República 05.04.2018). La consecuencia directa es la imposibilidad del Estado de atender los gastos corrientes o de invertir en obras públicas, y con ello debilitar la inversión pública, que constituye uno de los grandes motores del crecimiento económico.

Para afrontar ello, se han establecido dos medidas drásticas. Por un lado eliminar los gastos superfluos y aumentar la presión tributaria. Sólo para mostrar un ejemplo se pude citar los gastos en consultorías del Estado, que de 5,000 millones de soles, en 10 años, pasaron a 10,000 millones de soles. El objetivo inmediato de este gobierno es ahorrar 2,000 millones de soles, solo en gastos superfluos que han sido identificados en diversos sectores del Estado. Pero ello no será suficiente, por lo que, además de identificar qué otros ahorros se harán, debe generarse una política agresiva de recaudación tributaria.

Para lograr mayor recaudación tributaria dos son los principales caminos, aumentar los impuestos y lograr que más peruanos paguen sus impuestos. Para lo primero, ya se dio el primer paso, aumentar el impuesto selectivo al consumo a las bebidas azucaradas, bebidas alcohólicas y al combustible. Y para lo segundo, se había pensado disminuir el monto inafecto del impuesto a la renta de las personas naturales, con lo cual se lograba que más personas paguen impuestos y otras paguen más. Sin embargo, la reacción de la población hizo retroceder al Ministerio de Economía en esta pretensión, viéndose obligado el Presidente de aclarar este tema.

En fin, el Poder Ejecutivo ha demostrado su real y fundada preocupación en gastar menos, para invertir más. PERO, sí un “pero” con mayúsculas, el Congreso de la República dominado por la naranja Fujimorista y liderada por Keiko Fujimori, hace todo lo contrario.

Así es, parece que los Fujimoristas viven en otro país o en una isla, en donde la escasez o los problemas de gasto, no es un problema. Así por ejemplo en la Comisión Lava Jato se ha gastado 3.4 millones de soles, monto del cual 2.6 millones son en salarios. Y resultado, ninguno. Es decir, han gastado 3.4 millones de soles sólo para hacer un show mediático y proteger a dos de los principales investigados: Alan y keiko.

Y esto no es todo, claro que no, el Congreso aprobó el gasto de S/. 254,346.00 soles para la compra de televisores de 43 pulgadas y frigobares. Según Becerril, los televisores son indispensables para que los congresistas vean las noticias. Pero es muy sospechoso que tales compras se pretendan hacer unos cuantos días antes del Mundial Rusia 2018.

¿Y ahí acaba todo? No, ayer lunes se conoció que nuestro Congreso gasta S/. 84,800.00 soles en arreglos florales. Es decir, el Congreso gasta S/. 1,700.00 soles semanales para adornar las oficinas de Luis Galarreta (Fuerza Popular), Mario Mantilla (Fuerza Popular) y Richard Acuña (Alianza para el Progreso). Así lo reporta Perú 21 (28.05.2018)

Al parecer este Congreso será el Congreso que más gastó en la historia republicana, pero también el menos productivo.

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Opinión

MADURO GANÓ, PERO VENEZUELA LLORA

Juan Carlos Díaz Sánchez

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La semana pasada tuve la oportunidad de conocer a una persona de nacionalidad venezolana, ella como millones de venezolanos, ha salido de su país huyendo de la dictadora y del caos económico que se vive en ese país. Ella ha encontrado en Perú no sólo un país acogedor, sino además un país que le ha dado la oportunidad de trabajar y con ello de sostener a su familia en Venezuela. Al conversar con ella y otros amigos, por un momento me puse de su lado y pensé en lo difícil que debe ser estar en un país que no es el tuyo, en donde no está tu familia ni tus amigos, en donde el Presidente no es tu presidente y las instituciones no las sientes tuyas.

Lo pensé y me fue fácil comprender todo ello, pues en los largos años de vida profesional he tenido la oportunidad de estar estudiando en muchas partes del mundo. Y por supuesto en algunos de los países he experimentado el desprecio de algunas miradas o el trato áspero al saber que no eres de ellos. Pero también he experimentado el cariño y desprendimiento de quienes sin conocerte están dispuestos a apoyarte y acogerte como si fueras parte de su familia.

El último domingo hubo elecciones en Venezuela y como sucede en los países con este extraño modelo, el único que ganó fue Maduro y por supuesto todos sus allegados, quienes no sufren de escasez sino de abundancia, en un país que se muere en la pobreza, el desempleo, la hiperinflación y la tiranía.

Así es, Nicolás Maduro, el hoy autoproclamado presidente de Venezuela, continuó con las políticas heredadas de su antecesor Hugo Chávez. Todo orientado a anular la Democracia y controlar todas las instituciones del Estado, desde el Poder Judicial, el Parlamento (hoy a través de la Asamblea Constituyente) y por supuesto a las instituciones encargadas de llevar a cabo los procesos electorales. Es decir, ha logrado un gobierno que gira en función de los deseos, caprichos y decisiones de Nicolás Maduro.

Explicaré un poco por qué llego a tales conclusiones.

En Venezuela el voto no es obligatorio, por lo que, sólo van a votar las personas que así lo desean. Pero el gobierno de Maduro tiene controlado y manipulado las voluntades de los venezolanos. Él decide a quién le da beneficios sociales y a quién no, esto a través del “Carnet de la Patria”. Por ello, en la víspera de las elecciones ofreció un sinnúmero de beneficios para quienes apoyaban su candidatura e iban a votar por él. Es más, el día de las elecciones a 200 metros de cada centro de votación se ubicaron los llamados “puntos rojos”, toldos en donde los electores reportaban su voto a favor de Maduro, con lo cual aseguraban algo de comida para los siguientes días.

Pero no sólo ello, los venezolanos viven bajo amenaza. Los principales líderes opositores están encarcelados. No hay libertad de prensa, pues todos los medios de comunicación han sido nacionalizados y están bajo el control del gobierno. Hasta la fecha han existido cientos de muertes en la lucha contra esta dictadora. Si sales a protestar a las calles, te reprimen con fuego. Los militares están bajo la total subordinación de Maduro y no dudan en cometer crímenes de lesa humanidad y violar los derechos humanos. Una muestra de ello fue el asesinato de Óscar Pérez, quien fue asesinado después de haberse rendido y su cuerpo nunca fue entregado a su familia.

Con todo el sistema en sus manos y prácticamente siendo el único candidato, Maduro sólo obtuvo 5.8 millones de votos de 20.5 millones habilitados para votar. Y obtuvo 1.5 millones de votos menos que cuando por primera vez fue electo como presidente, pues cada vez menos venezolanos le apoyan. Y esto sin contar los casi 5 millones de Venezolanos que huido de su país.

Por eso Venezuela llora esta derrota de la democracia, llora por la tiranía y el abuso de poder, llora por la falta de alimentos y medicinas, llora al ver a sus hijos huir de Venezuela en busca de un mejor futuro, llora el asesinato de los ciudadanos, llora por la manipulación de las conciencias y llora porque su honor ha sido estropeado.

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Opinión

¿QUÉ PASA CON EL FUJIMORISMO?

Redacción

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En julio del 2016 los 130 nuevos congresistas de la República asumieron funciones, desde el inicio hemos sido testigos de los diversos escándalos que han remecido las tiendas del Fujimorismo. Desde mentiras en las hojas de vida, falsificaciones de certificados de estudios, títulos de abogados anulados, compañeros de estudios y docentes fantasmas, hermanos peleados y luchando por el poder.

Pensábamos que ya lo habíamos visto y escuchado todo. Pero el Fujimorismo siempre nos sorprende, pues inmediatamente salieron los famosos mamanivideos o kenjivideos, en donde se puede apreciar los negociados que se hacían para evitar la vacancia presidencial. Al puro estilo de los grandes capos de la corrupción, uno grababa a los demás y luego los videos son presentados con un gran escándalo y la caída de un gobierno.

¿Acabaron los escándalos? Pues no. Este fin de semana en un noticiero dominical nos informan de dos grandes escándalos más. Por un lado, la pareja de la congresista Lizbeth Robles, del grupo de Kenji Fujimori, contrataba a los asesores de esta congresista y luego les pedía el 50% de sus sueldos. Pero luego, todos los peruanos quedamos perplejos de otro escándalo, el congresista Fujimorista Edwin Vergara, tenía como socio a un narcotraficante. Y no sólo eso, sino que además este congresista había sido gerente general de la empresa y sólo renunció por razón del nuevo cargo en el congreso. Es decir, no es que decidió alejarse de su socio, sino que al ganar un cupo en el congreso se vio obligado a renunciar.

¿Qué pasará ahora? Pues nada, aunque mejor diremos: “depende”. Así es, si el escándalo afecta a un congresista del bloque de Keiko Fujimori, no pasará nada, pero si el escándalo es de un congresista de Kenji Fujimori, lo más seguro es que sea desaforado y llamado a ocupar el cargo a su accesitario. Esto será otro escándalo más, pero así será, pues al Fujimorismo Keikista no le interesa, ahora sólo están preocupados en recuperar la mayoría del congreso y seguir gobernando nuestro país.

¿Pero cómo llegó nuestro país a estos extremos escandalosos? Simple, en el Fujimorismo y en casi la mayoría de partidos políticos, para empezar no existe institucionalidad, es decir, no existen partidos organizados, sino un líder que establece quiénes postulan y quiénes no. Hay líderes a quienes les podría interesar llevar los mejores cuadros al congreso, pero hay otros en donde lo que más les interesa es “con cuánto colaboras” para la campaña nacional.

Al parecer el Fujimorismo es de estos últimos, no están interesados en decentar la política, menos en tener como congresistas a gente respetada, con principios, que sepan analizar las políticas públicas y las leyes que se darán en el congreso y que afectarán a todos los peruanos. El Fujimorismo quiere en el congreso gente que ponga mucho dinero para la campaña presidencial y luego sean simples marionetas de la cúpula partidaria.

Por lo tanto, si no ven los antecedentes de los postulantes, si ni les interesa la hoja de vida, no les importa si tienen denuncias penales o vínculos con el narcotráfico, si tienen una vida correcta con su familia, si son responsables en el cumplimiento de sus obligaciones para con el Estado y son dignos de representarnos en el congreso. Esto unido a un sistema electoral que permite la elección por el simple arrastre de votos, eligiendo a candidatos que no tienen ninguna representación popular, el resultado será el mismo, un Congreso que sólo vivirá en el escándalo diario. Lamentablemente, quienes sufrimos las consecuencias seremos todos los peruanos.

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