“Todos recibieron”: ahora escucharemos las defensas más insólitas y los cuentos más increíbles


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Imagen: El Comercio

No cabe duda que en nuestro país hemos sido testigos de escandalosos casos de corrupción, en donde, cada uno en su periodo, se han visto involucrados presidentes de nuestra débil República. No podremos olvidar el caso de los dólares MUC, en el primer gobierno de Alan García y luego el robo sin medida que se dio en el gobierno de Alberto Fujimori.

Pero nada como el sistema de corrupción creado por Odebrecht, sus empresas vinculadas y consorciadas. Esta empresa había logrado crear un sistema que empezaba desde el proceso electoral y no en un país, sino a nivel latinoamericano. El escándalo estalló en Brasil y luego como un juego de dominó los descubrimientos continuaron uno tras otro en otros países latinoamericanos.

Obviamente el Perú no fue ajeno a esta triste realidad. Marcelo Odebrecht, el manda más de la empresa que lleva su apellido, declaró que desde hacía mucho tiempo habían aportado a diversas campañas políticos y siempre de los principales candidatos presidenciales. ¿Por qué hacía estos aportes? Naturalmente para recibir favores después, favores que llegaban a través de sobrevaloración de obras, leyes acomodadas a la medida de las necesidades de esta empresa, facilidades para invertir, otorgamiento de la buena pro de grandes proyectos y por supuesto, entrada libre y directa a Palacio de Gobierno.

Pero Marcelo Odebrech dijo que los detalles sobre los aportes de campaña en Perú no los manejaba él sino un señor llamado Jorge Henriquez Simoes Barata, más conocido hoy como BARATA. Éste fue el hombre fuerte de Odebrecht en el Perú, por lo que se programó su interrogatorio en el Brasil para el 27 y 28 de febrero del presente año.

Barata confirmó la entrega de $300,000 para el partido de Kuczynsi, 200,000 dólares para APRA, el partido de García, 700,000 dólares para Perú Posible de Toledo, y más de un millón de dólares para Fuerza Popular de Fujimori.

Desde que se supo de estas aportaciones, todos los líderes políticos involucrados en este escándalo han salido al frente a intentar limpiar el poco honor que les queda. Así hemos escuchado los argumentos más insólitos y los cuentos más increíbles que jamás hemos escuchado, dignos de una gran película de sobornos y corrupción, con premio del óscar incluido.

Unos dicen que nunca recibieron dinero, que lo recibieron otros. Por más cercanos que sean esos otros, ellos no recibieron dinero. ¿Pero no se usó ese dinero en beneficio de ellos para solventar los gastos de campaña? Sí, pero eso no importa, ellos no recibieron directamente nada.

Por otro lado dicen que no hay ninguna prueba de la entrega de dinero. ¿Pero el testimonio de dos o más personas no es una prueba? Calor que lo es, pero para los involucrados no existe ninguna evidencia de corrupción o de aportes indebidos. Otros han intentado decir que se trata de una conspiración internacional para desestabilizar económicamente al Perú y que debemos tener cuidado con ello.

En todos ellos, el elemento común es la sinvergüencería, no les tienen nada de vergüenza para mentir o decir medias verdades, o mentiras con apariencia de verdad. Es una tristeza lo que está pasando en nuestro país, por eso necesitamos una nueva generación de líderes.